Migue Mantequilla

Mi hermano Miguel ha sido siempre un hombre afortunado. Es un bonachón, de pura verdad, el ser más bondadoso que he conocido en mi vida. Después de terminar su bachillerato se ganó una beca para estudiar cocina en Paris en la famosa escuela de – El cordón azul -. Desde entonces lo llamamos cariñosamente Migue Mantequilla.

Ya que conocen a mi familia voy a contarles lo que un día me sucedió.

Hace algunos años, no tantos, fui el animador del gran circo de los hermanos Cáscarita, un enorme circo, con payasos, acróbatas, magos, animales salvajes y muchas cosas más. Me encantaba mi trabajo. Estar con los niños y divertirlos había sido siempre uno de mis grandes sueños. Hasta que un día observé como maltrataban a los animales y por defenderlos fui retirado de mi cargo de “forma indefinida”. Quedé desempleado.

Showberto en el Circo

Showberto en el Circo

Fue entonces, cuando me fui a trabajar a una tienda de video juegos. Al comienzo fue genial. Servir a los niños siempre había sido mi pasión. Pero con los días, me di cuenta que este no era un lugar para mi, pues no me gustaba lo que allí veía. Me daba cuenta que la actividad en la que yo colaboraba solo ayudaba a que ellos se tornaran agresivos, y a veces, hasta quedaran enviciados con estos juegos que en nada les ayudaba a ser mejores personas.

Nuevamente quedé sin trabajo. Día tras día recurría a lugares que ofrecieran servicios para los niños pero no encontraba nada que llenara mi corazón. Había lugares con enormes carruseles, ruedas giratorias, carros locos, enormes saltarines o lugares donde se motivaba a los niños para que se comportaran como adultos. Pero ninguno de ellos cumplía lo que yo quería : un lugar especial, diferente, donde los niños realizaran actividades divertidas que los ayudarán en su crecimiento como personas y donde nunca dejaran de ser niños y en donde pudieran compartir momentos deliciosos con sus familias.

Caminaba sin rumbo buscando trabajo. De pronto, una noche estando sentado sólo, cerca al parque de mi casa, meditando sobre mi futuro, aterrizó frente a mí un objeto volador no identificado, desde el cual vi bajar dos rarísimas figuras. Eran como dos arepas amarillas que caminaron hacia mí. Me asusté, mucho. No sabía qué hacer.